Todo sobre el “potty training”
Aunque nuestras abuelas sacaban los pañales sin más técnica que su sentido común, hoy la ciencia nos ayuda a entender mejor este paso en la maduración de un hijo e incluso los especialistas le han cambiado el nombre a la antigua “sacada de pañales” para llamarle “potty training”.
“Mamá pipí” es una de las frases con la que muchos padres sueñan. Dejar en el olvido los pañales es un gran tema, especialmente cuando han sido varios hijos y se necesita sentir que ya son algo más independientes.
Pero lo cierto es que la etapa de entrenamiento para sacar los pañales, también conocida como “potty training” (así la llaman en revistas y sitios web especializados), puede ser muy difícil si no se toman una serie de recomendaciones.
LAS ETAPAS DEL PROCESO
Según Odette Freundlich, kinesióloga especialista en rehabilitación pelviperineal, no se debe empezar con este entrenamiento antes de los 24 meses, ya que los niños no están preparados. “Lo ideal es a los 24 meses porque a esta edad el desarrollo fisiológico, motor, cognitivo, verbal y emocional están completos. El niño logra entender cómo ir al baño y cómo contraer su esfínter para no mojarse”, señala.
La especialista, quien además hace cursos de entrenamiento para padres y parvularias, agrega que no es necesario que los niños sepan comunicarse verbalmente, ya que existen señales o signos que son utilizados y que dan buenos resultados.
A la hora de comenzar con el entrenamiento es importante saber que éste incluye diferentes etapas:
• El niño tiene control defecatorio nocturno (no se hace caca de noche).
• El niño tiene control defectario diurno (no se hace caca de día).
• El niño tiene control nocturno de orina.
• El niño tiene control diurno de orina.
Respecto a lo anterior, Odette Freundlich agrega que si un niño se sigue haciendo pipí de noche hasta los 5 años, todavía es normal, pero luego de esa edad hay que evaluar qué está pasando. Si un niño se hace caca durante la noche después de los tres años, es importante consultar.
DATOS
• Odette Freundlich: Kinesióloga Especialista en Rehabilitación Pelviperineal • Centro Miintimidad: www.miintimidad.cl
¿ESTÁ REALMENTE PREPARADO?
Respecto a cómo saber si nuestros hijos están preparados para olvidarse de los pañales, es preciso notar si existe en ellos alguno de los siguientes signos:
• Permanece seco a lo menos dos horas corridas durante el día o después de la siesta.
• Comienza a tener deposiciones regulares y predecibles (Ej: después de las comidas)
• Puede entender instrucciones simples, como “vamos al baño”.
• Puede ir y volver del baño caminando.
• Sabe desvestirse con algún tipo de ayuda.
• Le parece incómodo tener pañales sucios y desea que se los cambien.
• Pide usar el baño o la “pelela” porque ya vio al papá o al hermano mayor y quiere imitarlos.
• Pide usar ropa interior de niño y no pañales.
Es importante que cuando los papás comiencen el entrenamiento estén atentos y se adelanten cada vez que el niño tenga ganas de ir al baño, llevarlo y acompañarlo. En este sentido la especialista recomienda que los niños no estén sentados en la pelela más de 10 minutos y que tampoco se les deje solos más de ese tiempo. “Debemos hacer que sea una experiencia divertida y entretenida, y no traumática”, señala. Además agrega que si luego de 10 minutos no logran hacer nada, simplemente no era el momento.
Es importante recalcar que en un principio el niño irá entre 4 y 7 veces al día. Lo ideal es que se lo lleve al baño cada 2 horas, lo que se extenderá a 3 horas a medida que aumenta la capacidad de su vejiga. Odette Freundlich recomienda no preguntar “¿Quieres ir al baño?”, sino hacer frases afirmativas: “Ahora vamos al baño”. De esta manera se va estableciendo una rutina, los pequeños aprenden a distinguir las sensaciones dentro del cuerpo como la vejiga llena, lo que debe ser signo de ir al baño.
Es fundamental que en estos procesos los padres sepan estimular siempre los logros del niño, nunca los fracasos, además de buenas costumbres como como lavarse las manos y tirar la cadena. Se recomienda nunca hacer comparaciones con otros hermanos, ridiculizarlos o castigarlos porque sufren un accidente o no aprenden rápidamente.
En general la etapa de entrenamiento puede durar entre una semana y un mes, por lo que hay que armarse de buena disposición y sobre todo de paciencia, para acompañarlos en uno de los primeros pasos de independencia.


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