Mutilación genital en niñas: Una costumbre vigente
pleno siglo XXI aún se sigue practicando la mutilación o ablación genital femenina, al punto que actualmente hay más de 140 millones de mujeres en el mundo que han sufrido esta brutal práctica religiosa y/o cultural, realizada en 28 países; principalmente de África y Asia, pero también de Europa, Australia y América.
Un ejemplo de ello es la orden emitida hace solo unos días por el líder del Estado Islámico, Abu Bakr Al Bagdadi, para practicarlo a todas las mujeres en el «califato» musulmán proclamado por su organización.
El líder del grupo yihadista, resaltó a través de un mensaje publicado por la Comisión de la Legitimidad en Alepo, la obligatoriedad de la medida en todas las localidades y regiones bajo el control de los extremistas.
El grupo justifica la medida por su empeño en «cuidar» a la sociedad musulmana y evitar «la expansión del libertinaje y la inmoralidad» entre las mujeres.
Sin embargo, esta práctica no cumple su objetivo de reducir la libido femenina, pues la mutilación de clítoris o labios no disminuye el deseo sexual, sino solo la capacidad para sentir placer. De acuerdo con los entendidos que luchan por erradicar esta costumbre, además de los riesgos sanitarios y psicológicos que trae consigo esta práctica, la función sexual de estas mujeres sufre un dramático deterioro, disminuyendo el placer, el orgasmo, la excitación, lubricación y satisfacción, lo que finalmente repercute como un efecto negativo sobre la felicidad matrimonial.
La experta en disfunciones del piso pelviano y sexuales, Odette Freundlich, explicó que hay varios tipos de mutilación que se practican actualmente a niñas de entre 8 y 10 años, o a veces incluso menores, para evitar que se resistan. Entre estos los más comunes son la extirpación de clítoris, extirpación de labios o la infibulación, que consiste en la extirpación del clítoris y labios mayores y menores, siendo después cosidos ambos lados de la vulva hasta que esta queda prácticamente cerrada, dejando únicamente una abertura para la sangre menstrual y la orina.
“Estas mutilaciones sexuales son una especie de ritual practicadas por curanderos, que lo hacen sin anestesia, ni elementos desinfectados, como vidrios o cuchillos, y sin las condiciones sanitarias necesarias, por lo que además del trauma psicológico que conlleva, puede generar hemorragia o infecciones, incluso letales”, advierte la kinesióloga Odette Freundlich.
“La mutilación en el clítoris es usado malamente pensando que esto va a disminuir el deseo sexual, y de esta forma no van a tener actividades ilícitas con otro hombre hasta que se casen, pero resulta que el clítoris no tiene ninguna incidencia sobre el deseo, sino únicamente sobre el placer, porque el clítoris es precisamente el único órgano que está en el cuerpo solo para producir placer. De hecho el clítoris tiene 8 mil terminaciones nerviosas, el doble de la vagina completa, que tiene solo 4 mil”, enfatiza la experta.
“La ablación del clítoris equivale a cortarle el glande a un hombre, por lo que no hay forma de restituir esto. La vagina tiene algo de sensibilidad, pero no es lo mismo, una mujer mutilada solo podría llegar al orgasmo si es que hay un aumento de sensibilidad en las terminaciones nerviosas que lanza el clítoris hacia la vagina, en la zona donde está el punto G, pero es muy difícil”, explica.
En el caso de la infibulación, la Directora de Mi Intimidad señala que al coserles los labios por tanto tiempo, “se produce una sinequia vulvar, es decir que quedan los labios juntos y no se pueden separar, y se requiere una cirugía para hacerlo. Esto genera en esas mujeres dispareunia, terribles dolores durante la penetración o vaginismo, traumas psicológicos terribles, aumenta los riesgos de problemas durante el parto, e incluso puede llegar a provocar la muerte del feto, pues las fibrosas cicatrices dificultan la expulsión”.
A pesar de los grandes avances de diversas instituciones y ONG´s por detener esta práctica, las cifras indican que aun hay mucho trabajo por hacer, pues cerca de tres millones de niñas sufren ablación de clítoris al año, a un promedio de más de 8 mil por día.


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