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11 marzo, 2015 in Artículos, Blog, Sexualidad femenina

COMODIDAD A TODA PRUEBA

A Centro Miintimidad llegan muchas mujeres que nunca han logrado insertarse un tampón y se mueren de miedo con la sola idea de ponerse algo ahí. La mayoría tiene los siguientes pensamientos: que se les puede quedar adentro el tampón, sin poder sacárselo, que se olvidarán de retirarlo, que se romperá el hilo al sacárselo, que hay una pared imposible de penetrar o sienten que no hay ningún orificio por donde podría entrar un tampón. Además, muchas me han dicho que creen que tienen un problema anatómico y no tienen vagina.

Estas y muchas otras dudas y temores son los que las invaden. La buena noticia es que seguramente sí tienes vagina y no hay ninguna pared que impida la entrada, lo que sucede realmente es que en reposo las paredes de la vagina están plegadas. Este órgano que mide entre 9 y 13 centímetros es como un embudo, más angosto al inicio y más ancho hacia su interior, por lo que si estás acostada boca arriba, tiene una inclinación hacia abajo. Existen músculos alrededor de ésta, que son firmes, pero muy elásticos, que al contraerse son capaces de cerrar la vagina con mucha fuerza. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de aprender a ponerse un tampón?

Al estar en el baño o acostada en la cama, sácate el calzón y toma un espejo para conocer donde está ubicada la vagina. Aprieta los músculos y luego relájalos y podrás observar cómo se cierra y abre. Lo importante es aprender a relajar esta musculatura y ubicar el orificio de entrada. Debes sacar el papel que envuelve el tampón y para observar su mecanismo toma el aplicador fuertemente y sin que se deslice, con tus dedos medio y pulgar y con el dedo índice empuja el aplicador y te darás cuenta que sale el tampón y queda un cordel colgando.

Ahora, sentada en el WC o de pie con las piernas separadas, ubica el orificio de entrada vaginal y relaja la musculatura como aprendiste anteriormente. Agarra con firmeza el aplicador con los dedos medio y pulgar y empuja el tampón hasta que toque tus dedos, luego con el índice presiona el aplicador, de manera que el tampón quede dentro de tu vagina con el cordel colgando y en tu mano quede el plástico o cartón del aplicador.

Si lograste introducirlo satisfactoriamente, no deberías sentir ninguna molestia, si esto no es así, puedes darle un empujoncito con tu dedo, para que entre más profundamente.

Es muy importante que cambies el tampón cada 3 o 4 horas según el flujo.Experimenta, ¡no importa si no lo logras en la primera vez! Si por alguna razón lo intentaste en repetidas ocasiones y no te es posible introducirlo, sería recomendable consultar y evaluarte.

Foto: Vidaysalud-com

Link: WomensHealth.com




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